Alemania ha creado una base de datos online con valiosos tesoros artísticos del patrimonio cultural germano cuya venta está prohibida, informó hoy la Oficina Nacional de Rastreo de Obras de Arte desde su sede en la ciudad de Magdeburg.
La mayoría de las 2.100 entradas (tanto obras unitarias como colecciones) corresponden a piezas que están en manos de coleccionistas particulares. El arte y la platería que decora los hogares de aristócratas alemanes se considera parte de la historia política de Alemania.
"La idea es impedir que (los tesoros) se sigan yendo de Alemania", explicó el director del organismo, Michael Franz. Entre los artículos se incluye, por ejemplo, una pintura de Rembrandt.
La base de datos detalla la dimensión y características de las pinturas, estatuillas y manuscritos, pero no incluye fotos ni datos sobre sus propietarios. La lista de los bienes protegidos existió durante décadas en forma impresa; la novedad ahora es que se haya subido a Internet. De ella pueden servirse eventuales compradores de arte, ante la duda de que la venta de la pieza que quieren adquirir sea ilegal, explicó el director.
La agencia que dirige Franz tiene también a su cargo, como tarea principal, el rastreo de obras de arte robadas por los nazis, en general, a propietarios de origen judío, así como de las piezas confiscadas por el Ejército soviético de los museos alemanes a fines de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). (dpa)
La data se puede visitar aquí.La página tiene a su vez una versión en inglés y se encuentra en preparación su presentación en otros idiomas, incluido el español, por supuesto.
El autor quiso hacer "una declaración de amor al idioma alemán" con su último libro (otrastardes.com)
Fuente: EL UNIVERSAL, domingo 29 de agosto de 2010 09:29 AM
Berlín.- Los hermanos Grimm están en el centro del último libro del Premio Nóbel de Literatura Günter Grass, que a partir de ellos dos hace un repaso de la historia de Alemania desde el siglo XIX y de algunos pasajes de su propia biografía.
"Grimms Wörter" (Palabras de Grimm) ha sido definido por Grass como "una declaración de amor al idioma alemán" y es, además, un homenaje a Jakob y Wilhelm Grimm, conocidos en todo el mundo por su recopilación de cuentos populares y autores, además, de uno de los diccionarios más ambiciosos de la lengua alemana.
Grass, en su libro, juega a seguir el formato de ese diccionario y titula los capítulos en orden alfabético: A, "im Asyl" (asilados), es el título del primero; B, "Briefwechsel" (intercambio de cartas") se titula el segundo, y, así, hasta la F, para dar luego un salto hasta la K, informó Efe.
El primer capítulo parte de la protesta de un grupo de catedráticos, los llamados "Siete de Gotinga", entre los que estaban los Grimm, en contra del rey Ernesto Augusto de Hannover, que en 1837 derogó la constitución que unos años antes había logrado imponerse y a la que habían jurado fidelidad los profesores.
Los siete catedráticos fueron expulsados de la universidad y tres de ellos, entre los que estaba Jacob Grimm, fueron desterrados.
Jacob Grimm buscó asilo -por eso la palabra del primer capítulo- en el vecino principado de Hesse -hasta 1871 Alemania estuvo dividida en múltiples estados principescos con regímenes autoritarios- hasta donde poco después le siguió su hermano Wilhelm.
Posteriormente, ambos se trasladaron a Berlín, donde murieron sin haber terminado el diccionario, que daría trabajo a generaciones de lingüistas que además -ese es un tema clave para Grass- tendrían que enfrentarse a la aparición de nuevas palabras y al cambio de connotación de otras, muchas veces por razones políticas, como el abuso que hizo de ellas el nacionalsocialismo.
En Hesse, donden habían nacido y crecido, los Grimm fueron más tolerados que bien recibidos y no recibieron cargo alguno que les permitiera sobrevivir, por lo que durante un tiempo vivieron, como los otros cinco catedráticos de Gotinga, de las donaciones recogidas por simpatizantes políticos, entre los que se destacaba la escritora romántica Betinna von Arnim.
Ella fue la que organizó su traslado a Berlín y logró que los dos hermanos recibieran un salario anual del estado prusiano para proseguir sus investigaciones.
Grass aprovecha el relato para señalar cómo, tras la expulsión de los siete de Gotinga, el resto de catedráticos de la universidad evitaron gestos de solidaridad, y establece una comparación con los tiempos del nacionalsocialismo, cuando, como entonces, muchos académicos prefirieron callar.
Los Grimm eran reacios a la actividad política directa, pero su protesta contra Ernesto Augusto y su trabajo lingüístico y literario los ponía en el centro de una corriente que, contra los estados principescos, buscaba lograr la unidad de Alemania desde abajo, con base en la lengua y la tradición cultural comunes.
A esa corriente pertenecían también, entre otros, Georg Gervinus, otro de los siete de Gotinga y autor de una historia clave de la literatura alemana, y Hoffmann von Fallersleben, personaje secundario en el libro de Grass y autor del poema que luego, a partir de 1922, se convertiría en el himno de Alemania.
El "Deutschland, Deutschland über alles" (Alemania, Alemania sobre todo) de la "Deutschland Lied" de Hoffmann von Fallersleben, no aludía originalmente a una pretensión imperial, como ha sido interpretado posteriormente, sino que pedía prioridad para los intereses comunes de Alemania sobre los de los estados principescos.
Esa Alemania, antes de 1871, sólo se podía definir culturalmente, y la elaboración del diccionario, que comenzó en 1837, era parte de esa definición. El diccionario, dice Grass en un momento del libro, avanzaba lentamente y, al igual que la construcción de la patria común, era un proyecto que amenazaba con quedar inconcluso.
Esa búsqueda de la unidad del siglo XIX es extrapolada por Grass a la búsqueda de unidad de la segunda mitad del siglo XX. En ambos casos, según la interpretación de Grass, la unidad no llegó desde abajo sino, en el siglo XIX, por la imposición de Bismark y en el XX por la absorsión de la extinta RDA por parte de la República Federal de Alemania.
En todo caso, el objetivo central del libro era, según ha dicho el propio Grass, poner a los Grimm en su contexto político, y eso es algo que en buena parte se puede considerar logrado.
viernes 20 de agosto de 2010
Gottfried Benn ha sido uno de los poetas alemanes más influyentes antes y después de la segunda guerra mundial. Su visión, marcada por el pensamiento nietzscheano, tiene la huella de un profundo pesimismo y suele centrarse en torno a la relfexión de lo poético como "última actividad metafísica del hombre". Benn apoyó brevemente al régimen Nazi pero pronto vería su actividad de escritor fuertemente censurada, al punto de recibir un Schreibverbot (prohibición de seguir escribiendo). A pesar de las constantes persecusiones y censuras, será esta la época más prolifica del poeta. Escribirá en completo aislamiento y dará entonces sus mejores versos. Gottfried Benn amó en profundidad la ciudad de Berlín, a la que nunca abandonó. Tuvo entonces que practicar lo que llamó "una forma aristocrática de emigración", a fin de poder permenecer en ella, o quizás como única manera de permanecer en general.
Presento acá un par de poemas que bien pudieran referirse a ese período de aislamiento del mundo, de quien fuera considerado el poeta vivo más importante de la lengua alemana y el gran renovador de la poesía lírica de posguerra. Se percibe en ellos una angustia vital, producto de la enajanación del hombre, del mundo sensible y su retraimiento en el universo interior de la voz poética. La supremacía de "objetos" que consisten más en sustancias que en materia: el fuego, la luz, las sombras, la memoria, la palabra; todo ello evidencia de que el trabajo poético para Benn es metafísico, en una suerte de alquimía del espíritu, de metáles intangibles trabajados en la fragua de la más absoluta soledad. "Lejos de los hombres", negado de la realidad, Gottfried Benn es una suerte de deportado estático, de exilado dentro de su propia sociedad y su propio tiempo.
Sin más...
Ein Wort
Ein Wort, ein Satz -: aus Chiffren steigen
erkanntes Leben, jäher Sinn,
die Sonne steht, die Sphären schweigen,
und alles ballt sich zu ihm hin.
Ein Wort - ein Glanz, ein Flug, ein Feuer,
ein Flammenwurf, ein Sternenstrich -
und wieder Dunkel, ungeheuer,
im leeren Raum um Welt und Ich.
Una palabra
Una palabra, una frase: la vida que se percibe,
ese significado repentino, aumenta en números.
El sol permanece, los planetas que callan
y todo se acumula sobre él.
Apenas una palabra, un resplandor, un vuelo, un fuego,
el lanzamiento de una llama, una estela de astros,
y otra vez la oscuridad, inmensa
en un cuarto vacío en mí y el mundo.
Abschied
Du füllst mich an wie Blut die frische Wunde
und rinnst hernieder seine dunkle Spur,
du dehnst dich aus wie Nacht in jener Stunde,
da sich die Matte färbt zur Schattenflur,
du blühst wie Rosen schwer in Gärten allen,
du Einsamkeit aus Alter und Verlust,
du Überleben, wenn die Träume fallen,
zuviel gelitten und zuviel gewußt.
Entfremdet früh dem Wahn der Wirklichkeiten,
versagend sich der schnell gegebenen Welt,
ermüdet von dem Trug der Einzelheiten,
da keine sich dem tiefen Ich gesellt;
nun aus der Tiefe selbst, durch nichts rühren,
und die kein Wort und Zeichen je verrät,
mußt du dein Schweigen nehmen, Abwärtsführen
zu Nacht und Trauer und den Rosen spät.
Manchmal noch denkst du dich -: die eigene Sage -:
das warst du doch -? ach, wie du dich vergaßt!
war das dein Bild? war das nicht deine Frage,
dein Wort, dein Himmelslicht, das du besaßt?
Mein Wort, mein Himmelslicht, dereinst besessen,
mein Wort, mein Himmelslicht, zerstört, vertan --
wem das geschah, der muß sich wohl vergessen
und rührt nicht mehr die alten Stunden an.
Ein letzter Tag -: spätglühend, weite Räume,
ein Wasser führt dich zu entrücktem Ziel,
ein hohes Licht umströmt die alten Bäume
und schafft im Schatten sich ein Widerspiel,
von Früchten nichts, aus Ähren keine Krone
und auch nach Ernten hat er nicht gefragt --
er spielt sein Spiel, und fühlt sein Licht und ohne
Erinnern nieder - alles ist gesagt.
Despedida
Tú me colmas como sangre en una herida reciente,
y esa sangre mana trazando su negro rastro.
Tú te prolongas como la noche en esa hora
en que el prado se tiñe de sombras.
Tú floreces como rosas en todos los jardines.
Tú, soledad de edades y pérdidas.
Tú que sobrevives cuando los sueños terminan,
Tú, en extremo soportada y conocida.
Demasiado pronto me negaste la ilusión de las verdades,
Los escritores no deberían tener parientes, ni amigos, ni amantes, nada. Su condición de rareza hace que el mundo los trate siempre de manera despectiva, que se les irrespete, que se les ultraje. El arte es una cosa tan delicada que cualquier brizna mundana puede acabar con sus más sutiles recovecos y echar por tierra horas de desvelo y mortificaciones espirituales, a veces físicas. El legado de un artista, sobre todo aquella parte de su obra que no ve la luz sino de forma póstuma, suele quedar, según las leyes de todas partes, en manos de sus allegados. Pero si un artista es casi siempre un incomprendido, un ser al que no se le tolera porque a fin de cuentas no es más que un anómalo, se puede decir que quienes menos lo soportan a lo largo de su vida son, también casi siempre, quienes están más cerca. Unos amigos o familiares incapaces de comprender la magnitud del trabajo espiritual que el artista acomete ni de los costos que ese trabajo acarrea y en función de los cuales debería ser tratada su obra.
La eterna “novela” que gira en torno a la obra inédita de Franz Kafka suele tener cada vez más capítulos deplorables. La batalla interminable entre las hijas de una vil secretaria y el estado de Israel por la pertenencia final de los manuscritos del escritor checo, parece llegar a su fin. Los manuscritos de Kafka han estado tan llenos de misterio como lo que se narran en sus cuentos: descripción de lugares insospechados, desapariciones misteriosas, juicios incomprensibles. Todo está impregnado de desesperación y absurdo. Recuerda un poco a “Un artista del hambre”. Al final, el escritor aunque ciertamente espera ser aclamado y recordado por siempre, trabaja su arte tan solo porque no puede no hacerlo. No hay tal vez grandes méritos en ello. Se hace lo que se tiene que hacer, se madura, y el escritor entiende que habrá de morir siendo un escritor. Jamás va a cambiar. No puede cambiar; no quiere. Así como el ayunador seguirá ayunando hasta el final de sus días, aunque los días ya no sean contados por nadie. Duele quizás que no se comprenda nunca su apego por el hambre pero “a quien no lo siente, no es posible hacérselo comprender.”
Max Brod, el gran amigo de Kafka que contravino la orden del autor de destruir los manuscritos, con el fin de legarlos a la posteridad y que a su muerte los dejó en manos de su secretaria para que fueran dados a una biblioteca de Israel, terminó irónicamente timado de la misma manera que timó al escritor checo. 50 años han pasado sin que pueda conocerse qué hay oculto en esos papeles y no pocos especialistas temen que la obra se pierda por el deterioro después de tantos años sin la conservación necesaria. Las hijas de la secretaria parecen sacar poco a poco los documentos para venderlos cada vez que aprieta la economía. De resto los legajos permanecen en un viejo baúl, del que algunos papeles fueron robados hace varios meses, según una de las “propietarias”. Robados los papeles, aparecen en subastas en cualquier parte del mundo, en cajas fuertes de bancos, en casas de extraños. Luego simplemente regresan al baúl del que salieron o desaparecen para siempre. Al parecer no solo Kafka adolecía de cierta manía persecutoria; esta se ha colado de forma misteriosa en la esencia de sus manuscritos, quienes urden, como sus mundos de ficción, unas reglas propias: huir, huir, huir. Y todo el mundo anda enloquecido tras la búsqueda internacional de los manuscritos perdidos de Franz Kafka.
Una vez muerto el artista del hambre, en su jaula se coloca una pantera. Todo un signo de vivacidad, de fortaleza y poderío. Una cosa bella para el mundo, llena de significado, realmente valiosa. Trocarán pues algún día esos papeles perdidos en cosas realmente útiles, símbolos del poder sobre el mundo. Falta ver cuánto paga la realidad por esa fantasía.
Por ahora la gran noticia es que se han exhumado unos documentos del escritor de una “tumba fuerte” en un banco suizo y dos más en Tel Aviv. Esta historia de alienación, inconclusa y sin sentido pudiera tener ahora un final.
Exhuman documentos de Kafka en las cajas fuertes del banco suizo
09:42 AMGinebra.- Varios manuscritos y dibujos del escritor checo Franz Kafka que llevaban más de cincuenta años custodiados en las cajas fuertes del banco suizo UBS en Zúrich, han sido exhumados en medio del enfrentamiento judicial por su pertenencia entre sus herederas y el Estado de Israel, informó hoy la prensa suiza.
Según el diario "Tribune de Genève", la apertura de las cajas fuertes se produjo ayer en pleno litigio para dirimir quién debe heredar los documentos, si las autoridades israelíes o las herederas designadas por un amigo del autor, Max Brod.
A pesar de que Kafka (1883-1924) pidió a Brod que se deshiciese de los manuscritos, éste no cumplió su deseo y se los llevó con él cuando se fue a Israel en 1939 huyendo del nazismo, recordó Efe.
Posteriormente, el amigo del autor de "La Metamorfosis" legó estos manuscritos y dibujos a su secretaria, Esther Hoffe, quien, a su muerte, delegó en sus hijas la posesión de la inédita obra.
Éstas iniciaron hace tres años un proceso judicial para que las autoridades israelíes confirmasen la validez de la herencia; sin embargo, el Estado de Israel, que custodió hasta ayer parte de los documentos en dos bancos de Tel Aviv, se considera legítimo heredero de la obra alegando que se sacaron del país de forma clandestina.
Después de más de cincuenta años sin ver la luz, los documentos del escritor checo fueron exhumados ayer en dos operaciones casi simultáneas en un banco de Zúrich y dos entidades de Tel Aviv por orden de un tribunal de Israel.
El director de la Biblioteca Nacional de Israel en Jerusalén, Shmuel Har Noi, citado por el diario suizo 'Neue Zürcher Zeitung', afirmó que quiere aprovechar la ocasión "para recuperar los textos de Kafka".
domingo 18 de julio de 2010
Acá un poema de Kurt Tucholsky, quien fuera escritor, periodista, activista político, demócrata de izquierda, defensor de la república y crítico del nazismo. Al final de su vida cayó en un profundo silencio al pensar que su obra, aunque ampliamente leída y reconocida, sirvió de muy poco y a la que terminó por llamar "Erfolg ohne Wirkung" (éxito sin consecuencias). Este poema tiene menos que ver con su postura política y más con esa cotidianidad propia de la vida en metrópolis. En ciudades donde lo íntimo y lo ajeno se extreman al punto de que todo es otredad, todo es extraño. Lo otro, lo propio, la posibilidad de hacer nuestro lo que no conocemos es una eterna interrogante en medio de la confusión del instante, el abarrotamiento de las imágenes y la violencia del tiempo. Coloco además de mi traducción un video aficionado en el que se escucha el poema. La voz que recita es profunda y sentida y el video no está del todo mal.
Augen in der Großstadt
Wenn du zur Arbeit gehst am frühen Morgen, wenn du am Bahnhof stehst mit deinen Sorgen: da zeigt die Stadt dir asphaltglatt im Menschentrichter Millionen Gesichter: Zwei fremde Augen, ein kurzer Blick, die Braue, Pupillen, die Lider - Was war das? vielleicht dein Lebensglück... vorbei, verweht, nie wieder. Du gehst dein Leben lang auf tausend Straßen; du siehst auf deinem Gang, die dich vergaßen. Ein Auge winkt, die Seele klingt; du hast's gefunden, nur für Sekunden... Zwei fremde Augen, ein kurzer Blick, die Braue, Pupillen, die Lider - Was war das? Kein Mensch dreht die Zeit zurück... Vorbei, verweht, nie wieder. Du mußt auf deinem Gang durch Städte wandern; siehst einen Pulsschlag lang den fremden Andern. Es kann ein Feind sein, es kann ein Freund sein, es kann im Kampfe dein Genosse sein. Er sieht hinüber und zieht vorüber ... Zwei fremde Augen, ein kurzer Blick, die Braue, Pupillen, die Lider - Was war das? Von der großen Menschheit ein Stück! Vorbei, verweht, nie wieder.
Ojos en la gran ciudad
Cuando vayas al trabajo a primera hora de la mañana, cuando te encuentres en la estación de trenes acompañado de tus preocupaciones, te mostrará la ciudad, en un embudo de asfalto liso con millones de rostros humanos, dos ojos extraños, una rápida mirada, cejas, pupilas, párpados. ¿Qué era eso? Quizás suerte… Consumado, concluido, nunca más.
Tu vida camina sobre millones de calles Tú observas el camino que te ha olvidado. Un ojo hace señas, resuena el alma lo encontraste apenas unos segundos… Dos ojos extraños, en una rápida mirada, cejas, pupilas, párpados. ¿Qué era eso? Nadie tuerce de retorno el tiempo… Consumado, terminado, nunca más.
Debes volver a tu camino atravesando ciudades miras, lo que dura un latido, a los otros extraños. Puede que se trate de un enemigo, de un amigo, pudiera ser tu compañero de batalla, Él mira a otra parte y arrastra el pasado… Dos ojos extraños, una rápida mirada, cejas, pupilas, párpados – ¿Qué fue eso? ¡Apenas un instante para la Humanidad entera! Consumado, terminado, nunca más.
Kurt Tucholsky (1930) Traducido el 17 de julio de 2010
Se cree por herencia homérica que la guerra la provocan las mujeres y la hacen los hombres. Así la imprudencia de Helena en la Ilíada, la imprudencia o el arrebato de su amor, produjeron 10 años de asedio a la ciudad de Troya. Estos fueron seguidos por otros 10 años de travesía sufrida por Ulises para volver a Ítaca, su hogar y al cuerpo de Penélope, su patria. Porque la patria siempre es un cuerpo de mujer; sus curvas son laderas, sus piernas fronteras, su sexo exuberante y fértil, ciudadela, capital, y sus manos, himno álgido convulso, centro que ondea el futuro. Creo que nadie que haya estado lejos de casa y sentido a un amor ausente puede negar esta afirmación.
Pero qué ocurre cuando el hombre, presa de un espíritu febril, se deja arrastrar por la más honda oscuridad y se dedica a la ardua tarea de devastar. Lo cierto es que nada lo detiene, y una vez saciado el agujero negro, hambriento, bestial de la guerra, que reclama sangre y destrucción, lo que queda es polvo y escombros. Un montón de piedras que apenas sirven para ser acumuladas sobre las tumbas de los hombres. Los que poco sabemos cómo se recuperó Alemania de la Segunda Guerra, no dejaríamos quizás de preguntarnos cómo recogieron toda una inmensidad de edificios vueltos ruina y esparcidos por todas partes. Cómo se puede, después de tanta bomba y tanta vergüenza, sobrevivir más allá de la desolación. La respuesta está en la misma tierra y en el mismo amor que se trazan en las manos de una mujer, esa geografía íntima y misteriosa, incomprensible para el espíritu de la guerra. Al parecer solo la hembra de nuestra especie tiene el poder para reconstruir lo que el macho destruye. El resto es nada en el reino humano. Solve et coagula decían los alquimistas antiguos para referir esa capacidad de destruir/construir de un ser que aceptaba en sí las propiedades de lo femenino y lo masculino.
De entre las pocas casas que quedaron en pie, de los oscuros rincones detrás de las barricadas y de las vías destrozadas, surgieron las sobrevivientes de la guerra, mujeres entre 15 y 50 años en su mayoría, algunas de ellas mucho más. Dedicadas a la tarea de recoger el destrozo de los bombardeos. Piedra tras piedras durante un año entero fueron retiradas, a fin de poder trabajar en la reconstrucción de unos países hundidos en las tinieblas. El fenómeno de lo que se llamó die Trümmerfreuen (las mujeres de los escombros) consistió justamente en eso, un grupo inmenso de mujeres que se dedicó a la tarea de limpiar de escombros las ciudades austríacas y alemanas despedazas por las bombas.
Durante la guerra, solo en Alemania fueron destruidos 4 millones de hogares y otros 16 sufrieron daños por alrededor de un 25 por ciento, innumerable cantidad de fábricas convertidas en ruinas, la mitad del total de las escuelas quedaron inservibles y el 40 por ciento de las vías de transporte estropeadas. A manera de ejemplo puedo decir que en Fráncfort de Meno el 25 por ciento de los edificios quedaron hechos añicos y otros 23 mil inhabitables. La labor de la Trümmerfrau en el levantamiento de las ruinas, no solo físicas sino espirituales, del pueblo germano fue fundamental. Era el mensaje contundente de la mujer a un pueblo que se avergonzaba de sí mismo y de lo que había sido capaz. Las mujeres de los escombros estaban ahí para decir “podemos hacer algo mejor”. Y poco les importó tragar humo, tierra y cemento para demostrarlo.
Pero al parecer, tal como ocurre en la literatura de la Grecia antigua, una vez que el héroe ha fundado la sociedad y ya no es necesario, esta lo condena al olvido, a la miseria, a la tragedia. Así fue como una Trümmerfrau se suicidó en 1986 en Berlín porque su pensión ya no le alcanzaba para pagar la renta de su casa. Tanto recoger escombros, picar piedras, partir bloques y enderezar el mundo a fin de que este fuera otra vez habitable, para al final no tener el derecho ni a un techo con el cual cubrirse la cabeza. La tierra y la mujer tienen la infinita capacidad de regenerarse y regenerar las cosas, pero un mundo comandado por lógicas masculinas niega, al parecer, espacios a la dignidad.
He querido no extenderme mucho. Mi intento ha sido por el contrario introducir brevemente el video que se encuentra en la parte derecha inferior de este blog (o haciendo click acá)en el que se observa el trabajo de las Trümmerfrauen. Creo que nada de lo que diga lograría reproducir la nobleza de una viuda que aprieta el dolor entre sus dientes, mientras levanta durante horas, durante días, durante meses los ladrillos bajo los que el marido pudiera estar sepultado.
En 1933 Alemania había caído bajo el nacionalsocialismo. Esto impuso una visión de mundo incubada desde la segunda década del siglo 20. El universo dividido en clases. Una suerte de ordenamiento en cuya cumbre se hallaba la raza aria. Los arios, según los nazis, eran el modelo ejemplar de hombre viril, guerrero y creador. Mientras, las distintas mezclas raciales conducían a la decadencia. Todos los logros de la humanidad fueron atribuidos a los arios; todas las caídas, las derrotas y declives a las mezclas de estos con otras razas. La supremacía del factor biológico jugaba un papel fundamental. La mezcla de sangre era pues causante de oscuridad y ruina. No hubo un solo aspecto de la vida que se escapara a estos principios, ni siquiera el arte. Los nazis creyeron entonces que la creación artística era de dos tipos: Heroico, simbolización del arte racial puro, libre de la deformación, sin corrupciones. Un arte que exaltaba los valores de la raza y los preceptos de la belleza clásica. Su contraparte era el Arte Degenerado, producto de artistas de pureza racial inferior. Obras corruptas, desviadas, también, como sus creadores, inferiores. Una plaga que desgraciaba al alma. Algo así como una especie de enfermedad que contagiaba las mentes de los arios puros. Como si el arte, por degenerada, influyera sobre algo tan ajeno a ella como la sangre del hombre. Contemplar el arte degenerado llevaba entonces a la degeneración.
El término de Arte Degenerado valía para todo el arte moderno, y los artistas considerados degenerados eran perseguidos, sancionados, excluidos. Se les despreciaba porque eran signo de desmoronamiento y ruina social. Sus valores eran contrarios a los de pureza en la tierra y la sangre, al trabajo, al militarismo, a la obediencia. Se pensaría entonces que toda obra capaz de cuestionar directa o indirectamente el statu quo, los estamentos sociales y sus dinámicas, un arte desobediente es, en fin, producto de un degenerado. Los degenerados hacen un arte que ofende, un arte que se atreve a decir que los contenedores de la civilización huelen mal, que algo está podrido.
Se trata de un arte que no exalta las ideas de mundo que los poderes establecidos quieren instaurar y sostener a toda cosa. Los degenerados meten el dedo en la llaga. Los degenerados tienen gustos aborrecibles, prefieren lo feo, lo arbitrario, irrespetan los cánones, son atrevidos e imprudentes. Los degenerados están lejos de la música tonal, de la simetría, de los números, de la métrica, del orden, siempre tan precisos. Los degenerados son engreídos, irracionales, desmesurados, tontos, inmorales, tarados, perversos, cambian las cosas…, improvisan.
El jueves pasado estaba en casa de unos amigos. Era casi media noche y amenazaba con llover el cielo entero sobre la tierra. La explosión de rayos disparados en todas direcciones daba evidencia de la inmensidad que tienen las fuerzas de la naturaleza. El rayo, el trueno, como la muerte, no conocen de medidas. Y quizás no sepan nada del hombre, aunque el hombre esté desde siempre bajo el influjo de dichas fuerzas. Yo creí por un momento que Alemania entera sería víctima de un diluvio, fulminada por las descargas y ahogada por el vendaval. Toda una civilización hundida en una noche. Sin embargo, nuestra pequeñez no permitía algo más allá que una divertida maravilla ante aquel fenómeno. Es poco lo que el alma humana puede ascender; sus caminos siempre son en bajada. Esa madrugada murió Sigmar Polke. 69 años contaba el pintor alemán que había llevado una vida retraída y silenciosa, casi como un ermitaño. Alejado del bullicio del mundo, su pobre alma batallaba con un cáncer que terminó por fulminarlo en aquel instante, mientras nosotros mirábamos tronar y despedazarse el cielo, anuncio de una catastrófica tormenta. La vida pública de Polke era casi inexistente, al punto de que muy pocos, incluso en el medio artístico, eran capaces de reconocer su cara. Su estridente y revulsiva obra, por el contrario, acumulaba una larga lista de reconocimientos. Sigmar Polke era de esos degenerados que metía el dedo en la llaga, que abría las heridas con las uñas para que echaran fuera todas sus pústulas, que desnudaba instituciones y maneras, que sacaba las tapas de las alcantarillas y se ponía a soplar para que todos pudieran oler cuánto apestan los meandros sobre los que se erige la sociedad actual. Polke era un artista desleal e irreverente, crítico, inconforme y sarcástico, un completo insoportable. Tampoco respetaba técnicas pictóricas ni materiales de trabajo. Empleaba elementos caseros, latones, cartón y cuánta cosa pasara por sus manos. Muchas de sus pinturas fueron concebidas para cambiar a medida que pasaba el tiempo o eran sometidas a efectos de la contaminación. Su blanco principal es la cultura de masas y los medios de comunicación. Su obra navega en el mar de lo kitsch y la publicidad. Un universo que considera manipulador y cosificador del individuo. El alma en la sociedad actual se ha hecho piedra. Somos apenas más que animales. La vida según Sigmar Polke se compone de una serie de capas superpuestas como pantallas o velos que aturden el espíritu, que lo confunden. La esencia real de las cosas, el hueso, el ángulo está tan oculto que ya no podemos distinguir nada entre esa espesa maraña de objetos y formas hecha para que no pensemos, para que no seamos sino seres heroicos y obedientes que consumen. Como peces en el agua, sin memoria, sin emociones, vivos-ahogados. Boqueando sin más motivos que boquear hasta morir. Sigmar Polke era un atrevido que quiso mostrar el mundo de manera distinta: corrupto, impuro, decadente, profundamente aburrido y superficial, como es, con una obra igualmente corrupta, impura, decadente, estrepitosa y destemplada. Todo está mal, es su mensaje.
El mundo ha cambiado radicalmente desde la caída del nazismo. Los artistas ya no son vistos como heroicos y degenerados. Mucho menos son perseguidos; hasta premios reciben. Pero y qué de la obediencia, qué del control, del no-cuestionamiento, de la manipulación y la conducción de las masas para fines que sobrepasan al individuo. El mundo sigue prohibiéndonos pensar, porque pensar es malo. Pensar margina. Pensar excluye del mundo. Pensar conduce al caos. Cuando pensamos nos degeneramos, el alma se agita tanto que nos pudrimos y comenzamos a apestar como las cloacas bajo la cuidad. Entonces quizás vendrá una tormenta a fulminarnos y a hundirnos con su torrencial para arrastrarnos, como es debido, por el desagüe.
Tal vez aquí se encuentre el porqué en una pintura como Paganini Polke dejó ocultas en alguna de las capas profundas un par de esvásticas, difíciles de ubicar por el ojo desatento. Hemos dejado de apestar, pero la mierda bajo la alfombra sigue siendo mierda. Y mientras seamos heroicos, obedientes, respetemos el orden y hagamos lo “correcto” sin cuestionar, no tendremos la dicha, la gloriosa dicha de ser unos degenerados. Degenerados que niegan la clasificación, que aman las mezclas y los experimentos, que irrespetan lo antiguo y creen que lo distinto, en lo novedoso, en lo individual. Degenerados críticos, molestos y necios que propagan su impureza como una hermosa epidemia. Degenerados imprudentes, despreciables, conscientes, libres.
Valga este homenaje a un perfecto degenerado alemán y a la lluvia tremenda que golpeó nuestra ventana esa noche. Potencia de la naturaleza que nos mantiene bajo su dominio.
jueves 3 de junio de 2010
Recuerdo alguna vez haber especulado en clases sobre la esencia que definía a un personaje como Fausto. Por entonces estaba inmerso de lleno en la lectura de Jung y tenía cierta fascinación con aquello de los arquetipos. Han pasado algunos años y mis lecturas de la obra junguiana se convirtieron en un asunto de juventud. Poco es lo que recuerdo en detalle de sus teorías, por lo que no pudiera decir cuál era el arquetipo en el cual ubicaba al personaje. Recuerdo sí dos cosas. La primera de ellas era la conclusión de que Fausto es definitivamente un Don Juan nórdico, en tanto que Don Juan una suerte de Fausto meridional. Ambos se dedicaban a la dura y quizás imposible tarea de dominar a las fuerzas de la naturaleza; el primero para comprenderla, por el conocimiento. Don Juan para seducirla.
Saco a relucir esta vieja reflexión porque he dado ayer accidentalmente con un autor del Sturm und Drang, llamado Christian Dietrich Grabbe, cuya pieza teatral de 1829, Don Juan und Faust, confronta a estos personajes en escena (volveré sobre esta comparación luego de leer detalladamente a Grabbe). Lo segundo que recuerdo es que no dejábamos de preguntarnos cómo habría de ser un Fausto moderno. ¿Sería posible su existencia en el mundo actual?, y, de serlo, ¿cómo viviría? Y más allá, nos propusimos la muy atrevida pregunta de cómo debía ser un Fausto latinoamericano - un juego que no paró en nada significativo pero que como anécdota gustaba - . En ese curso creímos que las obsesiones de Fausto y el enorme peso de conceptos como el bien y el mal, la moral y lo religioso no podrían subsistir de la misma forma en un mundo como el nuestro.
Ciertos temas terminan por perseguirlo a uno con más o menos insistencia. Justo hoy, luego de considerar el abordaje del Fausto de Grabbe y haber recordado aquel par de preguntas sobre el mito fáustico, me he encontrado esta noticia. Se trata de la publicación de un comic berlinés sobre el legendario doctor que vendió su alma al diablo. Algo bien distante del mito medieval y aun del popular Fausto goethiano. Cuelgo acá la noticia y les dejo un enlace para visitar la página del dibujante, creador de este Fausto que navega en Internet y conduce un taxi.
Dibujante convierte el Fausto de Goethe en cómic satírico
09:49 AM Berlín.- El dibujante "Flix", pseudónimo de Felix Gormann, ha trasladado el "Fausto", el clásico por excelencia de la literatura alemana, al Berlín actual, y ha convertido la tragedia de Goethe en una especie de sátira moderna.
El comienzo del cómic hace pensar en una adaptación respetuosa del original, pero ya en la página 3, cuando Mefistófeles le desconecta el ordenador a Dios y le mete en un problema, el lector se da cuenta de que está ante una parodia y no ante una nueva versión de la obra.
Lo que sí puede decirse en todo caso es que el argumento de la primera parte del "Fausto" de Goethe se respeta en sus líneas básicas.
Es decir, como en el original, en el "Fausto" de Flix, que acaba de sacar al mercado la editorial Carlsen, Dios y Mefistófeles hacen una apuesta para ver quién se queda con el alma de Fausto, que termina consiguiendo una segunda juventud y enamorándose de Margarita, o Grete, cuyo amor termina consiguiendo al precio de su alma.
Las diferencias, abismales, están en los detalles. Así, por ejemplo, en el comic de Flix Fausto ha estudiado jurisprudencia, filosofía y medicina y también teología, pero, lejos de ser un sabio respetado por todos, es un simple taxista berlinés. Es una especie de estudiante profesional que financia sus estudios varios conduciendo un taxi.
Si al Fausto clásico la búsqueda de conocimiento le decepciona porque no llega a entender la clave del mundo, al Fausto de Flick sus conocimientos le resultan sencillamente inútiles y, tal vez por eso, termina de taxista y buscando alguna forma -la ayuda del diablo de las brujas- de acceder a los placeres de un mundo que ya no cree ni en Dios ni en los sabios.
Las brujas que le preparan a Fausto en la obra de Goethe el brebaje que le rejuvenece son, en el cómic, las dueñas de una boutique donde Mefistófeles -a quien los amigos llaman Meph- convence al ilustrado taxista para que se compre un pulóver negro por un precio astronómico.
Tal vez el principal problema que tenía Flix para hacer creíble la historia de Fausto en el Berlín actual era el papel que juega la religión en la trama original.
Los problemas que tiene el personaje de Goethe para acceder a Margarita tienen que ver con el tema religioso y con una madre rigurosa que pone a consideración de un sacerdote el primer regalo que le hace Fausto a su hija, éste huele azufre en el mismo y dice que es mejor que la iglesia lo tenga a buen recaudo.
La oposición de la madre, además, hace que Fausto y Margarita se encuentren por primera vez, clandestinamente, en la casa de una vecina. Para que esto fuera creíble en el Berlín actual se requería, o bien que se tratase de una historia de amor adúltero, o bien -y esta es la solución a la que recurre Flix- que Margarita fuera de familia musulmana.
Creando esa constelación, Flix logra hacer creíble que la madre abra la carta que le envía Fausto a Margarita y le propine una paliza a Mefistófeles, que hace de cartero y que, luego, cuando Fausto logra entrar en la casa de la familia disfrazado de turco, le formule la pregunta que se conoce como "la pregunta de Margarita", es decir, "¿cuál es tu relación con la religión?".
Aunque, es preciso decirlo, en el cómic de Flix la pregunta va acompañada de una precisión, pues la madre también quiere saber a qué escuela coránica asistió Fausto, lo que recuerda la idea de que Berlín es la capital del ateísmo mundial, en donde la única religión que crece es el Islam.
Las cosas que ocurren en el cielo en el cómic de Flix también tienen tono de sátira. Así, por ejemplo, Mefistófeles usa clandestinamente "la cuenta de skype" de Mahoma para persuadir a Margarita, sumida en oración, que vaya a un bar donde va a encontrarse con Fausto.
Dios, que en la obra de Goethe espera soberanamente a que la historia se desarrolle por sí sola, interviene en el cómic permanentemente con trucos, no siempre exitosos, para sabotear los planes de Mefistófeles, y a veces da la sensación de ser un personaje indefenso, lejos de toda omnipotencia.
En un momento dado, Dios está tan ocupado con Fausto, que no le pasa al teléfono a un tal Benedicto, que quiere consultar con él su sermón del próximo domingo.
Flix, eso es claro, no toma en serio la historia que cuenta, y eso lo diferencia de otros dibujantes que han tratado de adaptar obras clásicas al formato del cómic, destacó Efe.
sábado 29 de mayo de 2010
Decido colocar aquí unos poemas de un par de autores que he estado traduciendo en los últimos días. Estas traducciones las he realizado apenas como práctica, como una manera de ejercitarme, de enfrentarme con el oficio de la traducción literaria, y en parte también porque encuentro fascinante el hecho de tener que luchar con las posibilidades de la lengua, cuando se lleva a un escritor de su universo lingüístico a un universo complemtamente distinto. Se trata pues de algo que comienza a producirme cierta obsesión. La ansiedad de caer por esa espiral infinita, ese extravío de palabras, giros y arabescos del lenguaje constituye un viaje en extremo alucinante. Hay cierto éxtasis oculto en todo ello, una cosa orgásmica. Y no puedo negar que cada línea o verso que uno siente bien logrado, bien armado, cercano al sentido original, de musicalidad y ritmo tal vez equiparables, se convierte en una conquista del cielo.
En fin, los poemas que les dejo acá no son de mayor complejidad lingüística, y tampoco, según me parece, de complejidad conceptual. Intento con esta entrada no dejar el blog durante mucho tiempo sin actividad. Mi intención era hablar un poco de otras cosas, dar respuesta a los comentarios anónimos que he recibido y me han puesto a leer e investigar mucho sobre filosofía, así como a reflexionar sobre lo poco que he escrito hasta ahora. El tema de la moral, la ética y el devenir de la humanidad en función de estos dos términos, y la traducción misma como experiencia. Todas estas cosas se me han hecho imprescindibles. Uno debe devolver así sean en palabras todo lo que le dan. Y sentirse movido a profunda reflexión, ser picado por el anhelo de conocimiento, es uno de los mejores obsequios que se pueden recibir. No obstante, decir lo que quiero al respecto, me va a tomar más tiempo del que pensaba. Así que iré colgando otras cosas mientras. Ciertos partos suelen durar demasiado. Por lo que no podemos dejarnos arrastrar por la inercia o el silencio. Al menos no cuando son tantas las cosas por decir.
Estos poetas que voy a presentar ahora tienen muchas más maravillas que ofrecer, pero no las comento aún debido a la complejidad que representan. Ya en otra oportunidad hablaré del impacto de la lírica que ellos produjeron y de cómo fueron quizás antecesores del movimiento dadá, el futurismo y de la poesía fonética, particularmente del movimiento Merz (con lo cual le voy sumando a mi deuda con ustedes). Se trata de Christian Morgenstern y Paul Scheerbart, poetas contemporáneos entre sí. La vida de ambos transcurrió a medio camino entre el siglo 19 y el 20. Finales del primero y apenas un poco más allá de la primera década del segundo, para ser exactos. Con lo que podemos intuir que si bien los movimientos de vanguardia que menciono no habían nacido, estaban cerca de hacerlo. Todo esto es cuenta pendiente...
Es ist Nacht
Es ist Nacht, und mein Herz kommt zu dir, hält's nicht aus, hält's nicht aus mehr bei mir.
Legt sich dir auf die Brust,
wie ein Stein,
sinkt hinein,
zu dem deinen hinein.
Dort erst,
dort erst kommt es zur Ruh,
liegt am Grund
seines ewigen Du.
(1908)
Es de noche
Es de noche
y mi corazón va hacia ti.
Yo no lo resisto,
no lo retengo más en mí.
El se te echa en el pecho,
como una piedra,
se hunde
hasta tu interior
Allá tan solo,
Tan solo allá logra el reposo,
acostado en la razón
de su eterno Tú.
(1908)
Christian Morgenstern (1871-1914)
Traducido el 21 de mayo de 2010
Die andere Welt Eine Phantastenpsalm
Laß die Erde! Laß die Erde!
Laß sie ruhen bis sie fault!
Über schwarzen Wiesentriften
Fliegen große Purpurengel;
Ihre Scharlachlocken leuchten
In dem grünen Himmel
Meiner Welt.
Laß die Erde! Laß die Erde!
Laß sie ruhen bis sie fault!
Über weißen Bernsteinkuppeln
Flattern blaue Turteltauben;
Ihre Saphirflügel flimmern
In dem grünen Himmel
Meiner Welt.
Laß die Erde! Laß die Erde!
Laß sie liegen bis sie fault!
Über goldnen Schaumgewässern
Spielen zahme Silberfische,
Ihre langen Flossen zittern
In dem grünen Himmel
Meiner Welt.